Mi esposo olía a carne podrida, pero la verdad casi rompió nuestro matrimonio

¿Estoy mal por decirle a mi esposo que huele a carne podrida y que ya no puedo dormir en nuestra cama?

Yo (34M) y mi esposo (38H) llevamos 12 años juntos. Hace unos años, empezó a oler mal. No es olor a sudor. Viene de su nariz y de su boca. Como a carne podrida. Como a una salchicha que dejaron al sol. Toda la casa apesta cuando el olor es muy fuerte. Y cada vez es más frecuente. Tal vez un 65 o 70 por ciento del tiempo ahora.

Le he rogado que averigüe qué es. Por fin fue a un otorrino y a un dentista después de meses de que yo llorara por la desesperación. No le encontraron nada malo. Él hace todo bien. Lavados nasales con solución salina, raspador de lengua, hilo dental, cepillado, enjuague bucal. Pero el olor sigue ahí.

La semana pasada le dije que ya no puedo más. No puedo dormir a su lado. No puedo besarlo. Nuestra recámara huele a carnicería. Necesito que siga buscando respuestas.

Explotó. Me dijo que soy cruel y abusiva por atacar constantemente su higiene cuando él hace todo bien. Dijo que estoy obsesionada con esto y que solo busco pretextos para rechazarlo. Dijo que tengo suerte de que todavía quiera tocarme cuando lo trato como si fuera repugnante.

Me echó en cara que sus exnovias nunca se quejaron de su olor y que a lo mejor el problema es mi nariz, no él. Me dijo que estoy enferma de la cabeza por fijarme en un olor que nadie más nota. Dijo que sus compañeros de trabajo nunca le dicen nada, así que seguro lo estoy inventando para castigarlo.

Le dije que toda nuestra casa apesta. Me contestó que soy una dramática, que la casa huele bien y que tengo que dejar de avergonzarlo. Dijo que si lo amara, aceptaría que los cuerpos cambian y dejaría de actuar como si se estuviera pudriendo.

Dijo que estoy destruyendo su autoestima y que no sabe si puede seguir casado con alguien que lo trata como a un bote de basura. Dijo que soy yo la que está arruinando nuestro matrimonio por clavarme en algo que los doctores dicen que está bien.

Me dijo que si tengo tanto problema, me vaya a dormir al sillón. Esta también es su casa y no va a dejar que lo corran de su cama por mis olores imaginarios.

No estoy inventando nada. A veces me dan arcadas. Nuestras sábanas se impregnan del olor. Tengo que abrir las ventanas en pleno invierno. Pero me hace sentir como si lo estuviera maltratando cada vez que saco el tema.

Lo amo, pero no puedo vivir así. Y no puedo hablar de esto sin que me haga quedar como la mala del cuento.

¿Estoy mal?

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