¿Soy la mala por negarme a despertar a mi novio para ir a trabajar, lo que terminó en su despido?
Tengo 26 años, mi novio 28 y llevamos tres años de relación. Vivimos juntos.
Él no es una persona de mañanas. El problema principal es que se queda con el móvil hasta las 2 o 3 de la madrugada todos los días, aunque tiene que levantarse a las 8. He intentado convencerlo de que se acueste más temprano para poder levantarse a tiempo, pero me dice que entonces no le quedaría tiempo para sus cosas. Teniendo en cuenta que termina de trabajar a las 4 de la tarde, eso es totalmente falso, pero decidí no darle más vueltas al asunto.
Normalmente, soy yo quien tiene que despertarlo. Yo me levanto a las 5, voy a correr una hora, vuelvo a casa a las 6, me ducho, desayuno y uso un rato el ordenador. Hacia las 7:30 empiezo a despertarlo.
Sé perfectamente que es ridículo tener que despertar a un hombre de 28 años, pero sinceramente no me importa, o al menos no me importaría si no fuera porque despertarlo es una pesadilla. Empiezo encendiendo poco a poco las luces sobre las 7:30, empezando por la lámpara de noche. Luego intento despertarlo con suavidad. Si logra levantarse a esa hora, va al baño, pero cuando vuelvo a la habitación me lo encuentro durmiendo otra vez.
Pero lo peor de todo es su mal humor matutino. Me insulta, me dice palabrotas, y luego, cuando le saco el tema más tarde, se excusa diciendo que estaba medio dormido y que no era consciente de lo que decía. ¿Qué se supone que debo hacer?
Bueno, el viernes pasado cruzó el límite. Lo estaba despertando como de costumbre, y cuando pasó por mi lado para ir al baño, hizo un ruido exagerado de arcadas mirándome. Luego me soltó que apestaba y que debería darme una ducha. Yo ya me había duchado y siempre cuido mucho mi higiene.
Esa misma noche le dije que se había acabado nuestro trato de despertarlo todos los días. Que estaba harta de sus rabietas, de sus insultos y de sus caras de niño pequeño al estar medio dormido. Le dejé muy claro que no iba a mover ni un dedo para asegurarme de que llegara a tiempo al trabajo. Obviamente se enfadó, pero le dije que a partir de ahora se despertaría él solito.
Hoy era lunes y, como era de esperar, se quedó dormido y llegó con más de una hora de retraso. Como ya le habían dado dos toques de atención durante su periodo de prueba en el trabajo, lo despidieron automáticamente. Al mediodía me llamó a gritos, casi sin articular palabra, diciéndome que por mi culpa lo habían echado. Tuve que colgarle para poder seguir trabajando. Cuando llegué a casa, empezó a chillarme de nuevo y tuvo el descaro de exigirme la mitad de mi sueldo hasta que encontrara un trabajo mejor.
Me siento un poco culpable y pienso que dejar de despertarlo de golpe quizás fue muy repentino, y por lo visto le gustaba mucho ese trabajo. ¿Debería haber intentado despertarlo al menos una última vez?
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