Cuando amar a un hombre rico empezó a dejarme sin nada

¿Me equivoco al decirle a mi novio rico que estoy harta de pagar la mitad de una vida que no me puedo permitir?

Tengo 26 años y llevo cuatro con mi novio (28). Viene de una familia de muchísimo dinero. Sus padres le pagaron la carrera, el máster y le financian la vida entera. Tiene una herencia en cuentas bancarias de las que nunca veré el saldo. Trabaja, pero no le hace falta. Nunca le hará falta.

Yo vengo de una familia de clase media. Me mantengo sola desde que me gradué. Trabajo a tiempo completo. Gano bastante menos que él. No tengo unos abuelos forrados que me hayan dejado un fondo fiduciario. Hago malabares con el presupuesto. Me estreso. Miro la cuenta del banco antes de ir a hacer la compra.

Cuando empezamos a salir, pagábamos todo a medias. Cenas, cine, gasolina en los viajes. Yo entonces no sabía que tenía dinero, así que me parecía justo. Me enamoré de él, no de su cartera. Pensé que una vez que terminara de estudiar y ganara su propio sueldo, nos ajustaríamos. Me equivoqué.

Me enteré de la pasta que tenía su familia al cabo de un año. No cambió nada. Seguimos dividiendo todo por la mitad. Vivimos en un piso que nos podemos permitir a medias. Tenemos muebles que nos podemos permitir a medias. Él se compra ropa de marca, tecnología de última generación, lo que le da la gana. Y luego llegamos a casa a mi sofá de mierda y pagamos la luz a medias.

Su hermana se casó a finales de abril a seis horas de vuelo de aquí. Daba por hecho que yo iría. Pagué mi propio billete de avión. La mitad del hotel. La mitad de las comidas. La mitad del coche de alquiler. Me dejó a cero. Estuve comiendo fideos instantáneos durante dos semanas cuando volví y él ni se dio cuenta. O se dio cuenta y le dio igual.

Trajo a su perro a nuestro piso. Me encanta el perro. Pero de repente es «nuestro» perro y estoy pagando la mitad de la comida, la mitad del veterinario, la mitad de la peluquería canina. Si él no tuviera ya este perro, yo no habría adoptado uno. No me lo puedo permitir. Pero él decidió que era de los dos y ahora le debo la mitad.

Hace la compra en un supermercado ecológico carísimo y vuelve con cortes de carne de primera. Y luego se queja de que no podemos comprar mejor comida porque mi mitad no da para más. Sabe perfectamente lo que gano. Sabe qué tipo de carne me puedo permitir.

Aun así, trae a casa chuletones de 30 euros y me pide mis 15. Le dije que si algo se sale de mi presupuesto, que lo pague él si lo quiere. Me dice que no, que tenemos que compartir gastos, y sabe que no puedo permitírmelo. Luego me suelta que es culpa mía que vivamos como universitarios pelados cuando podríamos vivir mejor.

Quiere que nos mudemos a un piso mejor en una zona más cara de la ciudad. Fue a ver pisos que yo no puedo pagar y me deja los folletos impresos encima de mi tupper del trabajo. En el pasillo, bien a la vista para que los vea.

Le dije que a lo mejor podría hacer el esfuerzo si pagáramos 60/40. Se negó. Dijo que eso no es igualitario. Dijo que si no puedo pagar mi mitad, a lo mejor lo que tengo que hacer es ganar más dinero. Soltó que sus padres le enseñaron que una relación es una sociedad y que no va a dejar que se aprovechen de él.

Aprovecharse. El tío al que sus padres le pagaron la educación, el coche y su nivel de vida. El tío que podría pagar nuestro alquiler cinco veces seguidas sin pestañear. Yo me estoy aprovechando de él porque le pedí pagar el 40% en lugar del 50%.

Me quiero casar con este hombre. Quiero tener hijos. Pero me paso las noches en vela preguntándome si les negará a nuestros hijos un buen colegio porque yo no pueda pagar la mitad de la matrícula.

O si los llevaremos a médicos peores porque no puedo pagar la mitad de la factura, cuando él podría pagarla entera con su cuenta corriente sin ni siquiera notarlo. Dice que no necesitamos vivir rodeados de lujos, pero sigue presionando para tener cosas que no puedo pagar y luego me echa la culpa cuando no podemos tenerlas.

Parece pensar que la riqueza de una familia debe igualarse a la baja, al mínimo común denominador. Mientras yo sea pobre, seguimos siendo pobres. Pero en realidad, él no vive como un pobre. Solo me hace pagar a mí la mitad de su vida de rico.

¿Me equivoco?

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